Estoy tentado de decirle de traspasar rápidamente en el "cour des petites écuries en Paris" para botar sus prejuicios a las ortigass y déjarse llevar por la magia de la música.
Pero también de avisarle, porque si se espera que uno le cepilla en la dirección del pelo siga su camino, la ira y la furia están cerca.
Es una área sin compromiso donde uno debe llegar con humildad. Disfrutar de esta oportunidad para compartir un momento de historia, la historia de la alta fidelidad con estos dispositivos tan viejo como yo para algunos.
Porque se trata de la vida. Estos objetos nos hablan, casi que tengan un alma junto a nuestra alma y la fuerza de amar. Nos cuentan un tiempo durante el cual la esperanza no es vana, donde las posibilidades están ahí, el imaginario festivo , alegre, generosa: un pasado músical ...
El estéreo refleja bastatnte fielmente
nuestra sociedad y sus expectativas, temores, ansiedades. Está
inscrita hoy en la lógica analítica, mecánica, pura, perfecta, ideal...
ilusoria.
Los principios de la estereo es probablemente años luz de distancia de estas consideraciones. Es el compartir, la calidez, convivencia, humana en realidad.
Eso es todo lo que es Music Hall, un espacio "humanizado", con sus contradicciones, sus pasiones, sus emociones, disgustos, los placeres, de sus debilidades, abrasiones todo lo que nos hace tan especial al final.
Veo caras dubitativas, sonrías con malicia, y los chantres de la hazaña reprendiendo me con la mirada, cuestionando el resultado improbable.
Y bien en un sisteme que nos es temerario acabo de caer en el amor, y mi viejo Vulcano McIntosh desencadenado.
Música!
Continuará ...
